martes, 26 de abril de 2011

Ella

Ha pasado mucho tiempo desde la ultima vez que me entró esa necesidad de sacar algo fuera, exactamente 2 meses y una semana. La verdad es que no sé como empezar, pero tengo demasiadas cosas en la cabeza y creo que esta es una buena forma de ordenarlas para que me dejen estudiar, que es lo que debería estar haciendo desde hace 3 horas. 

Últimamente soy como una puta montaña rusa: ayer estaba eufórico y hoy planeando matar a alguien. ¿La causa? Una chica. Desde que la conozco mi vida se ha vuelto un poco más fácil y al mismo tiempo complicada. Es todo un reto saber que quieres algo con todas tus fuerzas y no poder gritárselo al mundo porque no lo tienes. También es difícil entender cómo puedo pensar que es exactamente lo que busco en una chica prácticamente desde el primer día que hablamos más de 5 minutos seguidos, pero para qué engañarnos: en esta historia no hay nada normal, y creo que es por eso por lo que me está gustando tanto vivirla.

Hay veces que mi estado de ánimo cambia tan radicalmente por su culpa que me da por pensar si realmente gano algo estando así. Tiene cosas que hacen que me raye y acabe reventando de tanto pensar, cosas que me desgastan hasta el punto de necesitar perder un día entero escuchando música para replantearme si esto es lo que quiero, pero a pesar de todo merece la pena. Sé que todo sería inmensamente más fácil si fuera otra... pero sería otra. No ha sido un flechazo ni le he visto algo que me diga que es ella, no ha hecho falta. El sólo hecho de saber cómo me siento cuando hablamos o estamos un rato juntos es más que suficiente para saber que es para mí, que no la cambiaba por nada ni nadie. Simplemente es perfecta.

Pero como digo, no todo es tan bueno. En ocasiones tengo la extraña sensación de estar perdiéndola, de estar perdiendo algo que ni siquiera es mío, y no puedo soportarlo. Le doy importancia a un detalle que no la tiene, a una palabra que ha dicho o a algo que ha dejado de hacer, y es realmente frustrante ver como pasa el tiempo mientras sufro la impotencia de tener que esperar a que dé señales de vida para saber si han sido cosas mías o realmente algo va mal. A veces acierto, otras no, pero parece mentira que conociéndola tan poco me afecten tanto estas cosas. 

Una noche, sentado en esta misma silla, en esta misma mesa, vi una entrevista a Emilio Duró dónde decía que cuando realmente quieres algo lo acabas consiguiendo. Sólo espero que sea cierto.

Sete The Last