Me gustaría entender mis sentimientos, saber lo que es de verdad y lo que es pasajero. Dejar de lado tanto vaivén y tener las cosas claras. Me gustaría saber dónde está el límite de lo justo y lo tirano, en qué momento tirar de la cuerda y cuándo dejar de hacerlo para no romperla. Cuándo estás dejando demasiado espacio y cuándo estás pasando el límite del agobio. Cuándo te atosigan y cuándo te ahogas en un vaso de agua. Me gustaría saber tantas cosas que no sé por cuál empezar. Me conformaría con saber lo que pasa por tu cabeza. Tal vez así te entienda mejor. Tal vez así me entienda mejor.
lunes, 17 de agosto de 2015
lunes, 11 de mayo de 2015
Es difícil tomar una decisión cuando notas el quinto whisky en tu cabeza. No es que me nuble la vista, no me malinterpretéis, aún no conozco a un solo actor que pueda derrotarme en la lucha por mantener la sobriedad cuando la mierda te llega al cuello y te juegas todo ante una botella. Las reglas de juego son sencillas: el primero en caer se hace cargo de las deudas del contrincante. Podría decirse que estoy matando a mi hígado a cambio de unos días más de vida, o podría afirmar sin miedo a equivocarme que me alimento de las vidas de los demás. Al fin y al cabo su cita con la parca queda resuelta en cuanto se desmayan, ahogados en su propio ego con olor a Johnnie Walker. A este le falta poco ya, ante la atenta mirada del camarero que me reprocha en silencio un "lo has vuelto a hacer".
- Vamos Tony, pon otra ronda. Tenemos que acabar esto. - le repliqué.
- Esto está terminado ya, ¿no ves cómo se tambalea? Llévale a casa, ya le pedirás perdón mañana...
Tony tenía la extraña manía de no querer servirme cuando hay vidas en juego. ¿Qué me importará a mí lo que le pase a este pobre desgraciado? Seguramente su mujer esté esperándole en casa con un rodillo en la mano y las maletas en la puerta. Le haría un favor evitándole el mal trago con la que lleva encima.
- Will, llévale a casa. - sentenció sin darme opción a oponerme. Otra noche perdida entre taxis y prostitutas.
Oh, permitid que me presente. Soy Will Taylor, fabricante de relojes y actor de comedias burlescas. Típico escocés pelirrojo con más dinero en los bolsillos del que debiera, más fama entre los bajos fondos de la que me gustaría, y menos alcohol en vena del que puedo permitirme, así que ¿por qué no vamos a otro bar? Aún tengo una decisión que tomar.
miércoles, 15 de abril de 2015
Lo llaman violencia y lo es de verdad,
violencia sutil de cadencia voraz.
No usa las manos sino las palabras,
te hacen heridas que no dejan marcas.
Dispara silencios que duran mil horas,
te mandan mensajes que rápido ignoras.
Reclaman la vida que tú antes les dabas,
supongo que ahora están ya olvidadas.
Huir de este caos se antoja imposible,
dejar todo atrás mientras te persigue.
Será que es cobarde, todos lo somos,
nadie se queda cuando se oye a los lobos.
Coger el reloj, quitarle la pila,
bajar los fusibles, buscar la salida.
Aquel rascacielos parece mentira,
asume su reto y escala su cima
Contar hasta diez usando los dedos,
mirar al vacío y verlos pequeños,
coger aire puro, ausencia de ruidos,
no pasan aviones ni chillan los niños.
Pensar en futuro al son de violines,
crear el guion de tu vida en un filme,
sentir que te invade la magia del cine
y dejarte llevar hasta que termine.
Soñar es bonito aunque todo perece.
Suena tu timbre y se desvanece.
Acaba la guerra, se firma la paz,
pero ambos sabemos que no es el final.
- Sete The Last -
violencia sutil de cadencia voraz.
No usa las manos sino las palabras,
te hacen heridas que no dejan marcas.
Dispara silencios que duran mil horas,
te mandan mensajes que rápido ignoras.
Reclaman la vida que tú antes les dabas,
supongo que ahora están ya olvidadas.
Huir de este caos se antoja imposible,
dejar todo atrás mientras te persigue.
Será que es cobarde, todos lo somos,
nadie se queda cuando se oye a los lobos.
Coger el reloj, quitarle la pila,
bajar los fusibles, buscar la salida.
Aquel rascacielos parece mentira,
asume su reto y escala su cima
Contar hasta diez usando los dedos,
mirar al vacío y verlos pequeños,
coger aire puro, ausencia de ruidos,
no pasan aviones ni chillan los niños.
Pensar en futuro al son de violines,
crear el guion de tu vida en un filme,
sentir que te invade la magia del cine
y dejarte llevar hasta que termine.
Soñar es bonito aunque todo perece.
Suena tu timbre y se desvanece.
Acaba la guerra, se firma la paz,
pero ambos sabemos que no es el final.
- Sete The Last -
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