sábado, 19 de febrero de 2011

Reflexiones IV

Soy masoquista. Igual he sido demasiado directo, pero está completamente confirmado. Voy de optimista por la vida, siempre con una sonrisa que haga pensar que todo va bien aunque no sea así, siempre acabando las frases del Messenger con un “xD” para evitar cualquier parecido con la seriedad, y siempre buscando el lado bueno de los problemas aunque a veces no lo tenga. Sin embargo, tengo que decir es todo fachada.

Esta última semana ha sido rara. Se me ha hecho larga pero los días se han pasado volando, he tenido tiempo para todo y para nada, he sufrido bajones y subidones, y lo más importante, he descubierto que me gusta pasarlo mal. Puede que suene raro decirlo, pero es así. No paro de quejarme por lo que me falta en lugar de valorar lo que ya tengo, y así no se puede ser feliz.

Me quejo de no tener una persona a mi lado a la que sepa que le importo con sólo mirarle a los ojos y ver cómo me mira, cuando sé que hay amigos que se preocupan por cada tontería que me hace comerme la cabeza, amigos que haga lo que haga siempre han estado, están y estarán ahí para escuchar mis monólogos sin sentido y darme su opinión, aunque acabe haciendo todo lo contrario.

Me quejo también de no encontrar una persona que busque algo más, aunque sepa que estoy en la mejor edad para estar soltero y dentro de unos años me echaría en cara no haberlo aprovechado. Además, por el camino me estoy cruzando con unas chicas maravillosas cuando te tomas la molestia de conocerlas un poco, chicas que hacen que merezca la pena seguir probando hasta que encuentre a la que me obligue a dejar de buscar.

Me quejo de pasar las tardes de los sábados sólo, pero esas tardes son el mejor momento para centrarme en terminar todo lo que he ido dejando pendiente a lo largo de la semana, soltar a mi creatividad para que escriba sin límites ni censura, o simplemente relajarme. Y si por un casual no tengo nada que hacer y me da por imaginar lo bien que estaría en ese mismo momento rodeando con mis brazos a esa chica, sé que sólo tengo que marcar un número para cambiar de mentalidad y ver la vida de otro color.

Por último, me quejo de soñar con personas con las que sé que no pasará nada, con momentos que no llegarán nunca y que me dejan con mal cuerpo cuando me despierto, pero no me doy cuenta de la suerte que tengo de llevar esa doble vida. No todo el mundo puede ser soltero y tener pareja al mismo tiempo, o estar con ella sólo con cerrar los ojos y dejarlo al pellizcarse para volver al mundo real.

No sé, al final parece que no era tan fachada eso de ser optimista…

Sete The Last

sábado, 12 de febrero de 2011

Toc, toc, ¿hay alguien ahí?

Lo he vuelto a sentir. Hace casi 2 meses que lo hice por última vez y hoy me ha vuelto a pasar. Lo odio. ¿Que qué es? No lo sé, pero tengo la sensación de que soy una batidora en la que alguien ha echado un poco de todo. Podría llenar páginas enteras con lo que se me pasa por la cabeza ahora mismo, pero intentaré resumirlo en pocas palabras: impotencia, desilusión, soledad, nostalgia, melancolía. Una sensación de ahogo que, aún así, no me impide dibujar una sonrisa para todo el que me cruce, ya sea en la calle o en el pasillo de mi casa.

Hoy iba a ser un buen día, de verdad. He dormido 12 horas después de haber empalmado el jueves con el viernes, me he levantado con una sonrisa a pesar de una extraña sensación de haber soñado algo que debería recordar (sigo sin saber qué), y he encendido el portátil para ver qué me esperaba en este segundo sábado de febrero. Hasta aquí todo bien, pero el tiempo me ha devuelto a la cruda realidad. Sigue habiendo una persona con la que quiero volver a hablar, sigue faltando un lobo al que empiezo a echar de menos, sigue estando esa chica a la que no puedo odiar, y sigo pasando las tardes de sábado, ésas que se pasan en pareja, solo. Esto último no es que importe excesivamente, pero hay cosas que sólo se sienten cuando tienes a alguien a tu lado, cosas que en días como el de hoy no me vendrían mal.

En realidad no hay nada concreto que haga que hoy sea uno de esos días que quiero que acaben pronto, es más bien una sucesión de cosas que me han ido minando la moral hasta que he mirado el reloj deseando que fuera hora de irse a dormir. Para empezar, la impotencia de tener que esperar algo que dudas que vaya pasar, querer dar un paso cuando sabes que no deberías y obligarte a pensar en otras cosas para no acabar haciéndolo. A eso le ha seguido una desilusión al comprobar que hay cosas que, por mucho que quieras que pasen, es difícil que tengan futuro. Por eso te entra nostalgia al recordar otra época de tu vida en la que todo era mucho más fácil porque siempre había alguien en quien podías apoyarte, alguien que te cogía de la mano mientras te miraba a los ojos y te decía que te quería. Para callar esa melancolía sólo hay una solución: desahogarse con alguien que te escuche. Problema: es sábado por la tarde. Las pocas personas que me vienen a la cabeza están, supongo, con sus respectivas parejas, lo que hace que me sienta aún más solo. Para terminar, esa soledad conlleva una melancolía que sólo termina con una buena noticia o con una noche de reconfortante sueño. Como lo primero dudo que pase, no me queda otra que mirar el reloj 240 veces antes de irme a dormir, más o menos una por minuto. Quién sabe, tal vez mañana me despierte recordando ese sueño que me tiene tan intrigado y al final esto sólo haya sido una pequeña pesadilla.

Sete The Last

miércoles, 2 de febrero de 2011

La soledad comienza

Llevo ya bastantes días queriendo escribir algo, quizá demasiados. Temas no me faltan, siempre hay ideas tontas que pasean por mi cabeza esperando el momento de salir, revoloteando de un lugar a otro intentando que no las olvide. Tampoco necesito ganas, escribir me desahoga en cierto modo, y eso es justo lo que necesito estos días: sacarlo todo. Lo único que busco es tiempo, tiempo que no tengo, tiempo que pierdo sin darme cuenta, tiempo que podría robarle al sueño, tiempo que pido a gritos, simplemente tiempo.

Dos días quedan para que pueda tener un poco de eso, pero es una espera que no sé si podría aguantar. De hecho, no. Si estoy escribiendo ahora está claro que no he podido. Lo más curioso es que este tiempo lo he sacado mientras leía una historia que, al mismo tiempo que me ha hecho pensar sobre mi nivel como... ¿escritor?, me ha recordado partes de mi pasado más o menos reciente que a su vez me han recordado una canción de Xhelazz, "La soledad comienza". No, no estoy triste. No ha sido un buen día pero no lo estoy. Tampoco me siento solo, la verdad. Sólamente es que Xhelazz sabe lanzar frases que, quieras o no, se te quedan grabadas y salen cuando más las necesitas o cuando menos te lo esperas.

Una de esas frases acabaría con los problemas de más de uno: "No funcionéis como un aeropuerto, qué va, que tu vida no dependa de si alguien llega o se va", porque ¿quién no ha pasado una mala temporada por depender demasiado de otra persona? Sin embargo, seguimos cediendo partes de nosotros a los demás, partes que quizás nunca recuperemos. Confiamos en personas en las que sabemos que no podemos hacerlo, y nos vuelven a fallar; contamos todos nuestros secretos a gente que luego nos ocultan los suyos y reímos con amigos que acabarán haciéndonos llorar, pero aún así no aprendemos.

Algunas de esas personas llegan a causarnos una dependencia demasiado fuerte, algo que nos ata a ellas obligándonos muchas veces a hacer auténticas locuras que no haríamos por nadie más. Pero eso que nos hace desvariar es lo mismo que nos da pequeñas dosis de felicidad. Una mirada, un roce, un beso, pequeños detalles que hacen que se nos pare el tiempo. Para esto Xhelazz también tiene algo que decir: "Tener pareja no me fascina, el primer beso es mágico, el segundo íntimo, el tercero rutina". Aunque suelo estar de acuerdo con la mayoría de lo que dice, esta vez no puedo. Vale que sólo los primeros besos sean mágicos, eso depende de cada uno, pero nunca hay que dejar que cada beso se convierta en una rutina porque perderían su razón de ser. Tienen el poder de hablar en silencio, de dar los buenos días o decir un "Te quiero", de perdonar y olvidar, de agradecer y grabar un momento para la eternidad, de... En fin, ya me entendeis. No podemos dejar que pierdan ese poder.

Pero no todo es tan bonito. Las cosas no siempre salen bien y no nos queda otra que intentar olvidar, pasar página dejando atrás los recuerdos. Xhelazz, una vez más, tiene una mala noticia para todos nosotros: "Todavía duelen los romances que ya son historia, ningún amor muere, sólo cambia de lugar en la memoria". Por tanto lo que hay que intentar no es olvidar, sino asumir. Las relaciones no siempre funcionan, y eso sólo significa que hay que seguir buscando. Aunque nos cueste admitirlo, y a veces el destino nos da la razón, lo mejor no es buscar explicaciones y seguir pensando que ése era nuestro tren, porque por nuestra estación todavía quedan muchos por pasar y alguno de ellos puede ser el definitivo. No sería nada bonito perderlo por seguir pensando en el anterior, acabarías sin subirte a ninguno...

Yo tengo suerte, o por lo menos eso creo. Pocas veces me han fallado, y cuando lo han hecho he intentado no recaer. Menos veces todavía he confiado en gente que luego no se ha fiado de mí, y si me ocultan algo sé que no lo hacen con mala intención y me acabaré enterando. Tampoco suelo llorar, al contrario, me paso el día buscando excusas para reír. Intento que ningún beso caiga en la rutina, aunque no siempre puedan ser mágicos. Los que lo son, todos y cada uno de ellos, los tengo guardados en mi memoria, en un cajón cerrado con llave para que no se pierdan nunca. A mis 19 años sigo sin saber qué es el amor. Como dije hace años en mi primera canción, "Va por ella", tampoco sé si lo sabré algún día, pero he querido y quiero a muchas personas. Y para terminar, al no conocer eso que algunos llaman amor, tampoco he pasado meses intentando olvidar a alguien, aunque sí reconozco que algunas me lo han puesto realmente dificil.

En conclusión, que no sé cómo he acabado aquí pero 6 parrafos después debo decir que no es de esto de lo que quería hablar. Lo siento por todos aquellos que habéis leído algo que no era mi intención escribir, tendré que volver a empezar la semana que viene...

Sete The Last