Soy masoquista. Igual he sido demasiado directo, pero está completamente confirmado. Voy de optimista por la vida, siempre con una sonrisa que haga pensar que todo va bien aunque no sea así, siempre acabando las frases del Messenger con un “xD” para evitar cualquier parecido con la seriedad, y siempre buscando el lado bueno de los problemas aunque a veces no lo tenga. Sin embargo, tengo que decir es todo fachada.
Esta última semana ha sido rara. Se me ha hecho larga pero los días se han pasado volando, he tenido tiempo para todo y para nada, he sufrido bajones y subidones, y lo más importante, he descubierto que me gusta pasarlo mal. Puede que suene raro decirlo, pero es así. No paro de quejarme por lo que me falta en lugar de valorar lo que ya tengo, y así no se puede ser feliz.
Me quejo de no tener una persona a mi lado a la que sepa que le importo con sólo mirarle a los ojos y ver cómo me mira, cuando sé que hay amigos que se preocupan por cada tontería que me hace comerme la cabeza, amigos que haga lo que haga siempre han estado, están y estarán ahí para escuchar mis monólogos sin sentido y darme su opinión, aunque acabe haciendo todo lo contrario.
Me quejo también de no encontrar una persona que busque algo más, aunque sepa que estoy en la mejor edad para estar soltero y dentro de unos años me echaría en cara no haberlo aprovechado. Además, por el camino me estoy cruzando con unas chicas maravillosas cuando te tomas la molestia de conocerlas un poco, chicas que hacen que merezca la pena seguir probando hasta que encuentre a la que me obligue a dejar de buscar.
Me quejo de pasar las tardes de los sábados sólo, pero esas tardes son el mejor momento para centrarme en terminar todo lo que he ido dejando pendiente a lo largo de la semana, soltar a mi creatividad para que escriba sin límites ni censura, o simplemente relajarme. Y si por un casual no tengo nada que hacer y me da por imaginar lo bien que estaría en ese mismo momento rodeando con mis brazos a esa chica, sé que sólo tengo que marcar un número para cambiar de mentalidad y ver la vida de otro color.
Por último, me quejo de soñar con personas con las que sé que no pasará nada, con momentos que no llegarán nunca y que me dejan con mal cuerpo cuando me despierto, pero no me doy cuenta de la suerte que tengo de llevar esa doble vida. No todo el mundo puede ser soltero y tener pareja al mismo tiempo, o estar con ella sólo con cerrar los ojos y dejarlo al pellizcarse para volver al mundo real.
No sé, al final parece que no era tan fachada eso de ser optimista…
Sete The Last