Llevo ya bastantes días queriendo escribir algo, quizá demasiados. Temas no me faltan, siempre hay ideas tontas que pasean por mi cabeza esperando el momento de salir, revoloteando de un lugar a otro intentando que no las olvide. Tampoco necesito ganas, escribir me desahoga en cierto modo, y eso es justo lo que necesito estos días: sacarlo todo. Lo único que busco es tiempo, tiempo que no tengo, tiempo que pierdo sin darme cuenta, tiempo que podría robarle al sueño, tiempo que pido a gritos, simplemente tiempo.
Dos días quedan para que pueda tener un poco de eso, pero es una espera que no sé si podría aguantar. De hecho, no. Si estoy escribiendo ahora está claro que no he podido. Lo más curioso es que este tiempo lo he sacado mientras leía una historia que, al mismo tiempo que me ha hecho pensar sobre mi nivel como... ¿escritor?, me ha recordado partes de mi pasado más o menos reciente que a su vez me han recordado una canción de Xhelazz, "La soledad comienza". No, no estoy triste. No ha sido un buen día pero no lo estoy. Tampoco me siento solo, la verdad. Sólamente es que Xhelazz sabe lanzar frases que, quieras o no, se te quedan grabadas y salen cuando más las necesitas o cuando menos te lo esperas.
Una de esas frases acabaría con los problemas de más de uno: "No funcionéis como un aeropuerto, qué va, que tu vida no dependa de si alguien llega o se va", porque ¿quién no ha pasado una mala temporada por depender demasiado de otra persona? Sin embargo, seguimos cediendo partes de nosotros a los demás, partes que quizás nunca recuperemos. Confiamos en personas en las que sabemos que no podemos hacerlo, y nos vuelven a fallar; contamos todos nuestros secretos a gente que luego nos ocultan los suyos y reímos con amigos que acabarán haciéndonos llorar, pero aún así no aprendemos.
Algunas de esas personas llegan a causarnos una dependencia demasiado fuerte, algo que nos ata a ellas obligándonos muchas veces a hacer auténticas locuras que no haríamos por nadie más. Pero eso que nos hace desvariar es lo mismo que nos da pequeñas dosis de felicidad. Una mirada, un roce, un beso, pequeños detalles que hacen que se nos pare el tiempo. Para esto Xhelazz también tiene algo que decir: "Tener pareja no me fascina, el primer beso es mágico, el segundo íntimo, el tercero rutina". Aunque suelo estar de acuerdo con la mayoría de lo que dice, esta vez no puedo. Vale que sólo los primeros besos sean mágicos, eso depende de cada uno, pero nunca hay que dejar que cada beso se convierta en una rutina porque perderían su razón de ser. Tienen el poder de hablar en silencio, de dar los buenos días o decir un "Te quiero", de perdonar y olvidar, de agradecer y grabar un momento para la eternidad, de... En fin, ya me entendeis. No podemos dejar que pierdan ese poder.
Pero no todo es tan bonito. Las cosas no siempre salen bien y no nos queda otra que intentar olvidar, pasar página dejando atrás los recuerdos. Xhelazz, una vez más, tiene una mala noticia para todos nosotros: "Todavía duelen los romances que ya son historia, ningún amor muere, sólo cambia de lugar en la memoria". Por tanto lo que hay que intentar no es olvidar, sino asumir. Las relaciones no siempre funcionan, y eso sólo significa que hay que seguir buscando. Aunque nos cueste admitirlo, y a veces el destino nos da la razón, lo mejor no es buscar explicaciones y seguir pensando que ése era nuestro tren, porque por nuestra estación todavía quedan muchos por pasar y alguno de ellos puede ser el definitivo. No sería nada bonito perderlo por seguir pensando en el anterior, acabarías sin subirte a ninguno...
Yo tengo suerte, o por lo menos eso creo. Pocas veces me han fallado, y cuando lo han hecho he intentado no recaer. Menos veces todavía he confiado en gente que luego no se ha fiado de mí, y si me ocultan algo sé que no lo hacen con mala intención y me acabaré enterando. Tampoco suelo llorar, al contrario, me paso el día buscando excusas para reír. Intento que ningún beso caiga en la rutina, aunque no siempre puedan ser mágicos. Los que lo son, todos y cada uno de ellos, los tengo guardados en mi memoria, en un cajón cerrado con llave para que no se pierdan nunca. A mis 19 años sigo sin saber qué es el amor. Como dije hace años en mi primera canción, "Va por ella", tampoco sé si lo sabré algún día, pero he querido y quiero a muchas personas. Y para terminar, al no conocer eso que algunos llaman amor, tampoco he pasado meses intentando olvidar a alguien, aunque sí reconozco que algunas me lo han puesto realmente dificil.
En conclusión, que no sé cómo he acabado aquí pero 6 parrafos después debo decir que no es de esto de lo que quería hablar. Lo siento por todos aquellos que habéis leído algo que no era mi intención escribir, tendré que volver a empezar la semana que viene...
Sete The Last
No hay comentarios:
Publicar un comentario