lunes, 31 de diciembre de 2012

II Día de la sinceridad

Después de preguntas serias, preguntas incómodas y muchas muchas risas, éstas son las 20 mejores preguntas de este II Día de la sinceridad =D
¿Te masturbas pensando en el Duchas?
¿Cuánto te mide el pene?
¿Te gustaría percutir analmente a David Soto y al acabar tirarle un billete de 5 euros a la cara y marcharte?
¿Es verdad que te tocaste con las supernenas?
¿Qué esperas que te pregunten?
 ¿Jugarías un partido en tanga?
¿Con quién del equipo tendrías una relación si fueras gay?
¿Te has mirado al espejo y has dicho "Pero qué guapo que soy"?
¿En serio crees que me vas a ganar en la #fotosampedros?
¿Cuantas gordas han caído en este ultimo año?
¿Hasta donde llegarías para conseguir que un profesor te aprobase una asignatura?
¿Cuál ha sido el momento más humillante de tu vida?
¿Con qué fiesta y en que compañía te quedas desde que entraste en informática?
¿Cómo prefieres estar: soltero o en pareja? Si es en pareja seguro que te molan las discusiones.
¿Ya estás abierto emocionalmente? ¿Es decir sientes algo por alguien? Hablo de sentimientos de verdad! Amistad, familia...lo que sea.
Shasho, si te meteh en una pahina de contactos, ke vas a aseh tu ay?
¿La pose de chico romántico y sensible que tenías era todo fachada o simplemente el empezar la carrera hizo que cambiaras y te convirtieras en lo que eres hoy?
¿A quién de tus seguidores de Twitter te follarías más?
¿Qué te gustaría ser de mayor? Es decir, ¿qué te gustaría hacer en la vida? ¿Cual sería aquella cosa por la que darías lo que fuera por lograr hacer?
Dos botes, un equipo de voley en uno y tu equipo en otro. Vas a estar meses en una isla desierta. ¿En cuál te vas?

viernes, 21 de septiembre de 2012

Mirarla, que te sonría, y todas esas cosas que se te pasan por la cabeza hasta que sonríes tú también. Cada uno en una esquina de la mesa, tirados en la cama, al cruzarnos por la calle, por nuestra calle. Da igual el lugar, no importa el momento, es hablar en silencio. Son las perdidas de buenas noches, las de buenos días, las de “te echo de menos” o las largas de “conéctate”, es hablar en silencio. Ese momento en el que te coge la mano, en el que te muerde la oreja, en el que te abraza y te planta un beso después de 3 días sin veros, es hablar en silencio. Estar tumbados en medio de la nada mirando el cielo, buscando nubes para darles forma, pasar la tarde hablando, riendo, sin nada que decir, sí, eso también es hablar en silencio. Tu media naranja no es esa persona con la que te pasas el día hablando, es esa persona a la que puedes decirle todo lo que piensas sin abrir la boca.



Mala reputación - Silencio

jueves, 14 de junio de 2012

Noche de luna llena

Hace casi 3 años, en una cálida noche de septiembre, de esta cabeza surgió una historia de caballeros y princesas dispuestos a retar al destino y llevarle la contraria. Una historia que tardo 2 meses en conocer su final, de la mano de otra cabeza vallisoletana. Una historia que merece ser reescrita en noches como la de hoy.

Disney nos enseñó que las historias de princesas y caballeros siempre tienen final feliz. Como toda historia que se precie, nos encontramos con un caballero enamorado en busca de su amor platónico, que por supuesto no puede estar con él. Tras luchar contra viento y marea, finalmente el desdichado caballero consigue su propósito de conquistar a la chica y liberarla de toda cadena que les impedía ser felices, juntos, por siempre jamás.

Bien, esta vez vamos a saltarnos el cómo se conocieron y qué es aquello que no les deja estar juntos. Pasemos directamente a la noche en la que el valiente caballero decide tomar su caballo y partir hacia tierras lejanas para buscar respuestas.

No era una noche especial, ni mucho menos. El camino estaba desierto, iluminado únicamente por la media luna que se dejaba ver tímidamente entre las nubes. El sonido casi hipnótico de las herraduras chocando una y otra vez contra el suelo era más que suficiente para que nuestro protagonista se evadiera imaginando cómo sería el encuentro con la mujer que llevaba años esperando. Sabía lo que iba a decirle, pero no dejaba de darle vueltas al cómo hacerlo, cómo reaccionar fuera cual fuese la respuesta, cómo iba a ser su vida después de esa noche.

Ella estaba intranquila, sentada al borde del precipicio mientras pensaba en su futuro. No era feliz allí, le necesitaba a él, pero las circunstancias… ¡Ay! Qué sería de una historia de amor sin las circunstancias. Aún recordaba la última vez que le vio. Lo imposible siempre llama la atención, y saber que le llamaban “El soltero de oro” no hacía sino alimentar la atracción que sentía por él. Se buscaban continuamente con la mirada entre el tumulto de gente que se hallaba congregada allí. No tenía sentido, nadie lo hubiera entendido. Él se iría a la mañana siguiente para no volver, siempre lo hacía, pero ella tenía la esperanza de que esta vez fuera diferente.

Y allí, en medio de la nada, se percató de la presencia de un jinete en la lejanía. Preocupada, corrió a esconderse entre los árboles ante el temor de que la estuvieran buscando para llevarla de vuelta a su castillo. El caballero cada vez estaba más cerca y creyó ver en él al hombre que aparecía cada noche en sus sueños, hasta que comprobó que realmente era quien pensaba.

Se apeó del caballo al reconocerla él también, y se acercó lentamente sin saber bien qué decir. Ella corrió a abrazarle, le había echado mucho de menos. Sabía que sería capaz de hacerle volver, que con ella no pasaría lo mismo que con las demás. Y se despegó de él para mirarle a los ojos. Le notó cansado, y no era para menos.

- Llevo días cabalgando esperando encontrarte, deseando que no siguieras presa del castillo para poder verte. ¡Dios! Llevaba tanto esperando este momento que no sé cómo empezar.
- No hace falta que digas nada, me conformo con que hayas llegado por fin.
- No he venido para quedarme, vengo a por ti. No entiendo qué me está pasando, pero sé que eres la culpable. Sé que es imposible, pero también sé que los imposibles son los que dan sentido a la vida, y tú le das sentido a la mía desde el día que te conocí.
- No sigas, por favor.
- Sí sigo. Llevo tiempo buscando en cada mujer que encuentro esos ojos que no me dejan dormir, esa mirada que sólo veo cuando estoy contigo. He venido desde muy lejos para llevarte de vuelta conmigo, para dejar todo atrás y empezar una nueva vida, tu y yo, juntos. Y no me iré de aquí sin una respuesta.
- No puedo dártela. No puedo dejar todo atrás, ahora no. Tengo demasiadas cadenas aquí, pero no quiero que te vayas sin mí. No puedo dejar que lo hagas.
- ¿Entonces?
- No es fácil. Necesito pensar. Por favor, no me hagas elegir ahora.
- De acuerdo. Esperaré aquí hasta la próxima luna llena. Si no te veo llegado el momento, entenderé que debo irme sin ti. Vuelve. Por favor, vuelve.

Y la dama volvió al castillo, esperando no encontrar una razón para quedarse. No había dicho nada que no fuera cierto: quería irse con él, estaba decidida a hacerlo, pero seguía atada a aquel castillo. Y llegó la noche de luna llena.

Montada en su caballo, llegó hasta un pequeño lago alejado del mundo. El sonido del agua al caer siempre le había relajado, así podía pensar con claridad. Con la mirada perdida en el infinito, seguía enfrentando a la razón y al corazón en un debate del que sólo ella sabía el final. Cansada ya de todo, se limitó a levantar la cabeza clavando sus ojos en una luna que parecía brillar más que otros días.

- ¿Qué debo hacer? ¿A quién hago caso? ¿Escucho a la razón o me dejo llevar por el corazón? Guíame tú que puedes, luna llena. Guíame, por favor.

La presión hizo que no pudiera reprimir más las lágrimas, llevándose las manos a la cara. ¿Era esa la vida que quería? ¿Ese era el futuro con el que soñaba de pequeña? Y entonces, como si de un arrebato se tratase, subió a su caballo y empezó a galopar hacia el precipicio donde él la estaba esperando. Lo tenía más claro que nunca. No iba a conformarse con vivir aprisionada en un castillo donde no era feliz, quería estar con él.

Y por fin llegó al punto de encuentro. Estaba casi amaneciendo y no veía a su caballero por ningún lado. Gritó su nombre esperando encontrarle escondido entre los árboles, pero no obtuvo respuesta. Lo intentó dos veces más, tres, cuatro, las que hiciera falta. Silencio. Entonces comprendió que se había ido ya, que se había cansado de esperarla.

Miró por última vez a la luna, una luna agonizante ya ante la salida del sol, y con lágrimas en los ojos le susurró:

- Tal vez en otro momento, en otro lugar, en otra vida. Tal vez.


Sete The Last

viernes, 13 de abril de 2012

Relatos Cortos I [Segunda parte]

[Primera parte]

[Segunda parte]

El cabreo le duró sólo un par de días, pero las consecuencias de mi decisión se alargaron un poco más. Su retorcida mente femenina decidió que no querer salir con ella significaba que no me gustaba, y empecé a recordar por qué me prometí olvidarme de las mujeres. En serio, ¿tan difícil era entender que no estaba preparado para una relación?

El tiempo consiguió enfriar un poco el tema. No estábamos bien, pero al menos ya no sentía puñaladas en mi espalda cada vez que alguien nos vacilaba con lo de ser novios. Parecía que ya no daba tanta importancia al hecho de estar saliendo o no, así que en un arrebato de sinceridad intenté aclarar las cosas.

- No puedo aguantar una relación ahora.
- Lo sé.
- Me gustas.
- Lo sé.
- ¿Entonces por qué estás enfadada?
- Porque te quiero.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Tampoco estaba preparado para eso. No, no lo estaba. Sentí un agobio enorme en ese mismo momento.

- ¿No estás yendo un poco rápido?
- ¿Rápido? Llevamos casi dos meses liándonos. ¿En serio crees que voy rápido?
- Bueno, en realidad llevamos casi mes y medio.
- ... Da igual.
- ¿Ves? Vas muy rápido.
- Pareces un crío.
- Pues tú no deberías pillarte tan rápido por alguien que acabas de conocer.
- ¿Pero qué dices?
- Lo que oyes. Lo siento si suena duro.
- Mira, me voy. ¡Madura!

Definitivamente no fue buena idea aclarar las cosas. Esta vez estuvo una semana sin dirigirme la palabra, una semana en la que la eché mucho de menos. Que no la quisiera no significa que no sintiera nada, pero yo era una persona que se agobiaba con facilidad. Por eso no quería relaciones. Por eso cuando ella me llamó para  quedar y pedirme perdón supe que merecía la pena intentarlo, porque era ella la que tenía que perdonarme a mí.

- Puede, sólo puede, que tuvieras razón. Igual te estoy agobiando intentando construir algo donde está claro que aún no hay nada. Yo de verdad que quiero dejarte tu espacio, pero entiende tú también que yo tengo sentimientos, que hace poco que nos conocemos pero eso no quita que yo pueda sentir cosas y que esté confusa. No te creas que yo me voy pillando del primero que se cruza en mi camino. Yo no soy de esas, ¿eh? Pero... no sé. ¡Deja de sonreír así, que me pones nerviosa! Que... vale, si no quieres nada yo lo acepto, pero no quiero que sigamos sin hablarnos.
- Pero si yo he intentado llam...
- ¡No me interrumpas! - dijo ella, cortándome. - No quiero que sigamos sin hablarnos, pero si esto no va a ninguna parte igual es mejor dejarlo aquí y seguir como amigos. No sé. ¿Tú que opinas?
- Opino que eres tonta.
- Y tú gilipollas.
- ¿Quieres salir con este gilipollas?

Lo dije con toda la seguridad del mundo. Llevaba horas pensando en este momento y, sinceramente, frente a mi espejo era todo más romántico.

- ¿Qué quieres decir?
- Joder, ¡que si quieres salir conmigo!
- No sé.
- ¿Cómo que no sabes?
- Osea, sí. Sí quiero.
- ¡Aclárate!
- ¡Que sí, coño!

Se abalanzó sobre mí cogiéndome del cuello, directa a mis labios. Mentiría si dijera que no fue el beso más apasionado que me había dado hasta la fecha. Lento, intenso, eterno. No pude hacer otra cosa que poner mis manos sobre su cintura y disfrutar del momento. A día de hoy sigo sonriendo al recordarlo. La verdad es que nuestro primer año fue mágico, pero todo lo bueno acaba algún día.

[continuará]

Relatos Cortos I [Primera parte]

Siempre he pensado que todos los finales son, en parte, tristes. Acaben bien o mal. Todos tienen algo que te revuelve el estómago y te dejan una sensación de "y ahora, ¿qué?" que nunca me ha gustado. Por suerte, éste no es un gran final. No tiene tensión, ni drama, ni siquiera lágrimas, es sólo un adiós que ambos sabíamos que llegaría tarde o temprano.

Hace seis años que un amigo me obligó a quedar con ella. Recuerdo la rapidez con la que dije que no quería saber nada de mujeres, y también la frialdad con la que me jugué a cara o cruz salir esa tarde con ella o emborracharme en el local de unos amigos. Nunca me he llevado bien con el azar.

Salí de casa con el primer chandal que encontré, un poco de Axe y la idea de despachar este asunto todo lo rápido que pudiera, pero las cosas nunca salen como las tienes planeadas. Yo llegaba tarde, como siempre, aunque eso no la impidió saludarme con la mejor de sus sonrisas. El nerviosismo y el no saber qué hacer reinaban en el ambiente. Pregunta, respuesta, pregunta, respuesta, pregunta, respuesta. Al final del día ella pensaría que yo era un soso, y yo me marcharía con mis colegas de fiesta olvidando su nombre y su cara.

La verdad es que no sé qué sería de mi vida ahora si no se me hubieran cruzado los cables aquella tarde. La chica había intentado tantas veces darme conversación que acabó dándome pena seguir torturándola con mi pasividad, así que interrumpí su discurso sobre lo poco que le gustaba la comida tailandesa:

- ¿Vamos a por un helado?
- ¿Qué?
- Que si te apetece un helado.

A día de hoy me sigue haciendo gracia la cara de incomprensión con la que me miró. De hecho, aún no entiendo por qué no dio media vuelta y se marchó a casa dejándome plantado.

- ¿Pero estás bien de la azotea? ¡Qué estamos en marzo!
- ¿Fresa o chocolate?
- ... En fin. Chocolate, pero invitas tú.

Admito que el simple hecho de que siguiera aguantándome después de eso sirvió para que me empezara a fijar en ella. La verdad es que no estaba nada mal: rubia de metro setenta, con unos ojos azules que parecían salirse de sus órbitas y una sonrisa de esas que acabas echando de menos cuando te alejas de su portal después de acompañarla a casa.

Tiene gracia que yo, el hombre de hielo, acabara planteándome una segunda cita. Vale, reconozco que la chica me gustó, pero ¿y qué? No era la primera ni la última, aunque ésta tenía algo especial. No tengo muy claro qué vio en mí, pero se le había metido entre ceja y ceja quitarme la etiqueta de chico sin sentimientos. Supongo que el reto de conocerla intentando que no consiguiera su objetivo fue lo que hizo que acabara cayendo en sus redes.

Un mes, ¡uno!, y ya no me reconocía. Me daba miedo esa situación. Sólo había sentido algo parecido una vez, y la historia no acabó nada bien. No quería volver a sentirme vulnerable, dar a una persona el poder de hacerme feliz o destruirme. No quería eso, pero algo me obligó a ceder. Supongo que su sonrisa. No podía decirle que no a nada cuando la usaba como arma arrojadiza. Bueno, a casi nada.

- ¿Sabes? He estado pensando...
- ¿Cuántas veces te he dicho que una mujer no debería pensar? Cuando lo hacéis todo son problemas.
- ¡Idiota! Hablo en serio. Me gustas. Lo sabes, ¿no?
- Si, bueno, algo me olía cuando nos liamos hace dos semanas - contesté en tono irónico.
- Joder, no se puede tener una conversación seria contigo. Pues creo que yo también te gusto, y las personas que se gustan acaban saliendo. No sé, sólo hace un mes que nos conocemos pero yo creo que podríamos intentarlo y ver cómo sale. ¿Quieres?

Seguro que me creéis si os digo que el tiempo se paró en ese mismo instante. Ella, la chica por la que me estaba pillando, pidiéndome salir. Notaba la fuerza con la que el corazón golpeaba mi pecho intentado escapar de allí. Sabía cuál era la respuesta.

- No... no puedo. Lo siento.
- Ah. ¿Por qué no puedes?
- Porque no. No puedo y punto. Déjalo. Pero si quieres te invito a un batido para compensar.
- No hace falta. Me voy a casa, que no me encuentro bien. Ya hablaremos.

Cerré los ojos. ¡Mierda!

[Segunda parte]

lunes, 27 de febrero de 2012

Reflexiones V

Bueno, pues un año después vuelvo a la dudosa buena costumbre de reflexionar antes de dormir. No estoy muy seguro de que sea una buena idea recuperar estos momentos de sinceridad total con uno mismo, pero tampoco se puede decir que no lo haya avisado:
Luis David 陰陽 ‏ @SeteTheLast 
No tengo muy claro si me gusta más o menos q el de Wembley, pero mola mucho. MUCHO. Vamos, q me estoy poniendo tonto xD 

Y nada, que con la tontería he terminado de ponerme tonto, me han dado las 3 de la mañana y he decidido darle un poco de vida al blog y no salir a correr mañana a las 7 de la mañana porque si no estaré zombie durante las 4 horas de clase que tengo. Pero ese no es el tema.

La cosa es que lo de hoy viene de atrás. Viene del hecho de quedar con los amigos y que uno me diga "Eh, Sete, que eres el único de aquí que no tiene novia", viene por todos esos "Joder, si es que serías el novio perfecto" que me ha soltado más de una amiga y 'más que amiga' u_u", viene del hecho de que en San Valentín pida El padrino como regalo y a día de hoy sigo ahorrando los 20€ que cuesta, y bromas aparte, viene porque a veces echo de menos ser un never alone.


Vamos a aclarar cuatro cosas desde el principio:
  • Sí, he sucumbido a los encantos de una mozuela de buen ver y bastante simpática.
  • No, no quiero atarme a nadie ahora mismo. Mañana igual sí, hoy no.
  • Sí, sigo queriendo que alguien me regale El padrino. Y una cartera molona.
  • No, no estoy bajo los efectos del alcohol. Todavía.

Dicho esto, y con los Foo Fighters de fondo, paso a explicar los motivos que me han llevado a escribir estas líneas.

A pesar de tener 3 tipos de chica perfecta (pelirroja de ojos verdes, rubia de ojos azules y morena de ojos miel), siempre he dicho que no sé lo que busco en una mujer, simplemente lo encuentro. Me pasó hace años ya, con mi primera novia (dueña del galardón a la única chica que me ha hecho la cobra, por cierto). La cosa empezó un poco a lo tonto, con el "me has caído bien", "tu también a mí" y 24 horas después ya estábamos saliendo. Y así, sin comerlo ni beberlo, se convirtió poco a poco en la única persona a la que he soltado a la cara un "Te quiero".

Unos cuantos afeitados después, puedo decir orgulloso que he sido muy gilipollas con todas y cada una de las chicas importantes que han pasado por mi vida. El hecho de que no me hable con nadie que haya pasado del rollete de una noche creo que habla por sí solo, aunque no siempre he sido yo el que la ha cagado...

Y digo que estoy orgulloso porque el haber sido tan gilipollas durante tanto tiempo ha hecho que madure en cierta forma, que sepa diferenciar un "me gusta" de un "estoy pillado", que deje de buscar algo que no quiero, y que cuando no sepa lo que quiero diga libremente que no sé lo que quiero. Y eso es lo que me pasa ahora, que no sé lo que quiero. Sé que hay una persona que me gusta más que otras, pero no soy capaz de ver más allá. Tampoco me preocupa.

Hace poco le decía a una amiga que lo malo de darte cuenta de que una persona te gusta más de lo que pensabas es que deja de sudártela que pase el tiempo y no ocurra nada. Hasta que desapareces, crees que ha sido un espejismo, reapareces y te das cuenta de que efectivamente te gusta más de lo que pensabas. Y vuelves a desaparecer. Como si te faltara un verano.


Y no, esto no es una indirecta para nadie. Me da igual quién lo lea, quién no, quién lo plagie, quiJAJAJAJA QUIÉN COÑO VA A PLAGIAR ESTO XD No, en serio, plagiar está mal.

El hecho es que mientras medio Burgos me atribuye una novia (de verdad, fliparíais si supierais las conversaciones que tenemos Virginia y yo xD) y otra chica anónima me empieza a molar, yo sigo más preocupado por pasármelo bien, salir con los amigos, empezar proyectos que nunca termino, cumplir mis promesas, y dejarme los ojos leyéndome El padrino en pdf para poder empezar Los juegos del hambre antes de que salga la peli y Sandra y Virginia me borren del MSN por no haberlo terminado.

En fin, seas quien seas, si has llegado hasta aquí sólo puede ser por tres razones:
  • a) Te interesa mi vida (o.O)
  • b) Te debo dinero (hijo de puta, deja de llamarme a las 5 de la mañana, que madrugo ¬¬).
  • c) Esperabas un chupito o algo parecido como recompensa.
Dado que mi vida no es muy interesante (JAJAJAJA JODER QUE NO! Na, en realidad está sobre la delgada línea que separa el aburrimiento del entretenimiento, va por días), y que a día de hoy no le debo dinero a nadie (de hecho me debéis unos 90€ entre todos, putos morosos. Pero sin prisa eh? =D) sólo queda la opción del chupito y... qué coño! Beber alcohol no es malo, peor es el agua que si no la bebes te mata (© Xhelazz) así que a menos que la SGAE me pida pasta como indemnización por la cultura descargada durante 10 años, te debo un chupito. De absenta. 50-80º, que las de 85-90º hacen pupita en la memoria y el sentido del ridículo. Si no bebes alcohol estoy dispuesto a cambiar el chupito por un sugus. De piña. El azul, vamos.

Y hasta aquí mis reflexiones, que son las 4.30 y tengo que levantarme en 4 horas D:

Un saludo!

Sete The Last

jueves, 19 de enero de 2012

20 SeteFacts

Sólo me han hecho la cobra una vez en la vida, unos 5 minutos antes de dar el primer beso. Y todavía me río cuando me acuerdo xDD #SeteFacts

Considero que me he portado como un hijoputa con una sola persona en mi vida. Todavía tengo que pedirla perdón. #SeteFacts

Sólo una persona ha oído un "Te quiero" de mis labios, y sólo 3 lo han leído de mis teclas. Mucho te tengo que apreciar para decírtelo en serio. #SeteFacts

Una vez tuve miedo al infinito (Apeirofobia) y a que el suelo se hundiera y cayera al vacío. Se me pasó a las pocas semanas, pero fue jodido xD #SeteFacts

Tengo 3 prototipos de mujer perfecta: pelirroja de ojos verdes, rubia de ojos azules, morena de ojos miel o verdes. #SeteFacts

Soy leal por naturaleza y no tengo maldad. Nunca pondré los cuernos y nunca fallaré a un amigo que me necesita. #SeteFacts

La confianza es muy importante para mí. Puedo pasar que me falles porque somos humanos, pero si me mientes en algo importante ya puedes olvidarte de que existo. #SeteFacts

Siempre me ha gustado la política, el derecho, la economía y la informática. Las pasé putas para elegir carrera, pero acerté con Informática =D #SeteFacts

Hice el bachillerato de sociales huyendo de la Física. En 1º de Informática me la metieron. Llevo 3 años intentando aprobarla >.< #SeteFacts

A pesar de ser aspirante a informático nunca he jugado al WoW ni al LoL, pero al Ogame sí xD #SeteFacts

Que sea como soy se lo debo en gran parte a un persona: Carlos (Lupus). A él y a una tal Miriam les considero mis hermanos de otra madre. #SeteFacts

Soy de los que les gusta regalar cosas sin motivo, sólo porque me apetece. Valoro más esos regalos que los que se dan por "ser una fecha especial" #SeteFacts



Soy de esas personas que se crecen cuando se les echa el tiempo encima. Hago las cosas mejor cuando trabajo a contrarreloj. #SeteFacts

Quitando relaciones extrañas (las ha habido muy muy extrañas jaja), oficialmente sólo he tenido una novia en mi corta vida. #SeteFacts

Tengo miedo a morir estrellado contra el suelo o ahogado. #SeteFacts

Me mola que me pique y se pique; que haga pero deje hacer; que no le importe estar en un sitio por estar, aunque no hablemos; que me cuente cualquier cosa insignificante de su vida. Con la mitad de eso ya me tienes ganado, con la otra mitad me tienes pa' ti pa' siempre. #SeteFacts

Hice la selectividad de casualidad porque quería hacer un grado superior. Me enteré de que no salían plazas el día antes de saber que había aprobado selectividad. Tenía que elegir entre Grado Superior de 2 años o una Carrera de 3. Acabé en la carrera xD #SeteFacts

Tiendo a ser pasteloso, aunque me acabe empalagando a mi mismo. Por eso necesito a una persona que sepa seguirme o cortarme cuando me pase... #SeteFacts

A principios de 2011 pegué un cambio radical de mentalidad. Se puede decir que a partir de ahí maduré. #SeteFacts

martes, 3 de enero de 2012

Delirios de la madrugada

Buena noches damas y caballeros,
es todo un placer volver a veros.
Sé que ya es muy tarde y no debería estar aquí
pero que quieren que le haga si no puedo dormir.
Esto no es lo que parece, no vengo a molestar,
es sólo que me aburro y no quiero twittear.
Me he cansado de estudiar y se me echa el tiempo encima,
es más de media noche y yo aquí, buscando rimas.
Esta línea se la dedico a mi boli y mi papel,
que si no fuera por ellos escribía en la pared.
También se la dedico a Anna y su geografía,
no por nada en especial, me basta su compañía.
Puestos a dedicar, me toca nombrar a Sandra,
que no sé que me debe, pero mola su gorro panda.
Son las cuatro y me dejo a alguien, puede que sea Cristina,
se lo tiene merecido por sus hostias repentinas.
Y si hablamos de apuestas, entra en juego Nadia,
que sabe que voy a ganar porque soy un tío con labia.
Bueno, con labia o con verborrea, eso da igual,
lo único importante es que ella va a quedar mal.
Como últimas representantes, dejo a la familia Marcos,
que creo que no son familia pero las meto en el mismo saco.
Una se llama Cristina, no confundir con la que pega,
la otra se llama Virginia, que últimamente me desespera.
Y aquí lo dejo, que ya es tarde y tengo prisa,
me espera un sueño cargadito de sonrisas.
Esto ha sido un ejemplo de escribir con rima fácil.
Si prefieren calidad, no se quejen, que esto es gratis!
Sete The Last