domingo, 16 de enero de 2011

Reflexiones II (15-12-2010)


Nos pasamos media vida recordando el pasado y la otra media imaginando el futuro pero nunca nos paramos a pensar en el presente, en lo que queremos hacer ahora. Continuamente nos ponemos excusas para no dejarnos llevar en los momentos importantes, para seguir un guión que haga que todo sea perfecto y estemos orgullosos de ello. Dejamos atrás la improvisación, la chispa, por miedo a que todo salga mal y nos llevemos una decepción. Sin embargo los mejores recuerdos que tengo no estaban para nada preparados, y eso es precisamente lo que los hizo perfectos, la causa de que se me escape una sonrisa al volver atrás en el tiempo. Tienen un algo, la magia del momento, el no saber qué vas a decir, qué pasará ni como vas a reaccionar, que los hace especiales.
Retar al destino y hacer lo que realmente quieres, lo que sientes pero no te atreves a llevar a cabo, a veces hace que todo se vaya al garete y te culpes por no haber esperado, por no haber seguido los pasos que te marcaste. Otras veces, en cambio, hace que todo sea simplemente espectacular, un sueño que no acaba y del que no quieres despertar.
A todos nos gustan las películas y a todos nos gustaría ser los protagonistas de una, de hecho lo somos. Cada día rodamos una escena en la que todo puede cambiar, cada decisión que tomamos es crucial aunque no lo sepamos. Sin embargo todo se reduce a la eterna pregunta: ¿debería dejarme llevar ahora? Dame sólo una razón para no hacerlo, para no hacer justo lo que estoy pensando.
Sete The Last

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