miércoles, 26 de enero de 2011

Abandonar o morir en el intento. Vol I

Hace unos 5 meses recuerdo que hubo una época en la que solía jugar al ajedrez con nada menos que el campeón de Castilla y León. Los dos sabíamos que esas partidas podían durar sólo un par de movimientos, pero la verdad es que acababan siendo relativamente largas. Creo que pocas veces llegué a hacerle cambiar de estrategia pero lo que importaba es que iba cogiendo experiencia y capacidad de defenderme, o eso espero. Una de esas partidas se me quedó grabada.

Normalmente, aunque sabía que con sólo mover una pieza era capaz de dejarme en jaque mate, mi adversario se centraba en ir acabando poco a poco con todos los caballos, alfiles, torres y peones de mi color, pero yo seguía intentando defenderme en una batalla que tenía perdida casi desde que empezó. En esta partida recuerdo que le pregunté por qué lo hacía, por qué no acababa ya para empezar otra de cero. Su respuesta fue lo que me llamó la atención: "Porque quiero que aprendas a abandonar". Por supuesto, le dije que eso nunca pasaría, que yo siempre aguantaba hasta el final a pesar de las consecuencias: El jaque mate solía llegaba con el rey huyendo por cualquier hueco y unos cuantos peones desperdigados sin saber qué hacer.

Hoy me estaba costando dormir y me he acordado de esa partida. Lo cierto es que es paradójico que para unas cosas abandone a las primeras de cambio y para otras aguante hasta el final. Eso me ha hecho replantearme mi actitud en la vida, pero no es el momento de contaros esta parte de la historia. Sin embargo sí que puedo hablaros sobre una duda que me ha surgido y que, aunque no me tiene muy preocupado, sí me ha hecho reflexionar. Desde que tengo memoria he tenido mis preferencias en cuanto a qué estudiar: derecho, economía o informática. En la ESO hice la rama tecnológica para meterme en algo relacionado con la informática, pero en Bachillerato me lo pensé mejor y me cambié a las Ciencias Sociales, pensando sobre todo en estudiar algo de economía aunque sin olvidarme del derecho. Al final he acabado en una carrera de informática. Con esto podría llenar un par de párrafos sobre las vueltas que da la vida, pero volveré al tema en cuestión.

No sé por qué pero tengo la sensación de que acabaré montando mi propia empresa de informática. Mezclar economía e informática con un poquito de derecho, ¿por qué no? De hecho el proyecto de 2 años del que hablaba en la entrada anterior está relacionada íntimamente con eso. Y como todo en esta vida, que salga bien o mal depende de la suerte y de un poco de planificación. Pero, ¿qué pasaría si saliera mal, si un día sin saber por qué me metiera en algo grande sin estar preparado, como en esa partida de ajedrez? Sólo espero que el final no sea el mismo y, por una vez, el peón derroque al rey.

Sete The Last

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